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El 19 de este mes, La Nación publicó una nota de Fernando J. de Aróstegui que hablaba de los peligros de las malas instalaciones eléctricas.

Nos pareció muy interesante retomar este tema, y compartir el contenido ya que muchas veces uno no conoce los riesgos que se corren al sobrecargar las instalaciones. Se acerca el verano y el consumo de electricidad aumenta, y con esto los riesgos de cortocircuito.

Según la nota, los incendios por fallas eléctricas crecieron de 26% en 2014 a 41% en 2015. Las «zapatillas» son uno de los principales riesgos.

Cuando una instalación eléctrica irregular es sobre exigida por la incorporación de electrodomésticos de alto consumo energético aumentan las probabilidades de incendio debido al recalentamiento. Lo peor de esto es que en la mayoría de los casos la falla es de la instalación y la sobre carga, no de los artefactos en sí.

Las fallas más comunes se deben al empleo de materiales «no aptos», que no soportan la carga de tensión.

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Infografía publicada en La Nación

Muchas veces los usuarios no conocen los riesgos, o los cuidados a tener en cuenta para evitar tragedias que pueden terminar en el incendio de un departamento, además de la perdida por quema de los electrodomésticos o artefactos eléctricos enchufados.

Es importante saber que las «zapatillas» deben contar con un «interruptor térmico» incorporado, que corte la corriente en caso de sobrecarga. Solo de esta forma son seguras. Sin embargo en el marcado la mayoría no cuenta con este interruptor.

Las «zapatillas» deben usarse solo de modo ocasional. No como solución permanente, es un grave error incorporarlas a la instalación permanente con artefactos de uso cotidiano.

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Los riesgos aumentan según el consumo de energía de cada artefacto. Encabezan el ranking de consumo el aire acondicionado, el horno eléctrico, el lavarropas, la heladera, el horno microondas, la plancha y los dispensers de agua.

En cuanto los cables (por ser demasiado finos) se recalientan, las llaves termomagnéticas cortan la corriente. Pero suele pasar que las llaves salten seguido por la sobrecarga. La solución es reemplazar el cableado por uno que soporte la carga a la que se somete el enchufe, no sacar las térmicas como muchas veces se hace para solucionarlo rápidamente. Todo esto por supuesto debe ser realizado por personal matriculado que garantice el uso de materiales de calidad.

Pero las «zapatillas» no son el único riesgo, resulta importante no dejar cosas enchufadas sin necesidad, ni luces prendidas, etc… No solo por el consumo sino por el peligro de un cortocircuito. De hecho en caso de salir de la casa/departamento por un periodo largo de tiempo, como puede ser vacaciones, sería ideal tomar la precaución de dejar las llaves térmicas y disyuntor bajo.

Dentro del interior de cada inmueble la seguridad eléctrica es responsabilidad exclusiva de cada persona, por eso la importancia de hacer adaptaciones y reformas con personal idóneo, que nos asegure la correcta realización del trabajo.

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